Cada quien es un sujeto, poseedor de normas y valores aprendidos, patrones de conducta y hábitos adquiridos como medio de poner en práctica el principio de la conservación de nuestra materia.
Cada quien te muestra un pasadizo enorme con sus actos, que dan lugar a muchas interpretaciones y preguntas, y que por la cual muchas veces te quedas con la taza de la ilusión a medio llenar.
“Me fallaste, como pudiste hacerlo? Como de tu corazón latiente pudo salir ese sabor agrio transportado por el abrazo inesperado?”
He aprendido que nadie es de fiar, muchos te traicionan, otros te fallan, otros son tus amigos de euforia o de momento, pero hay algo implícito en este mensaje de la vida, de que nunca te ha de traicionar aquel que con su aliento te proporciona el viento, aquel que con tus lágrimas sabe crear un arroyo de esperanza, aquel quien por tu espalda no deja que el polvo caiga y aquel que en tu abrazo sabe crear su regazo.
No entregues tu corazón a aquel a quien no es capaz de recibirlo con manos limpias y a aquel quien no lo pueda poner a descansar en cama de seda y terciopelo.
Esta frecuencia de inspiración ya va bajando, pero mis palabras, estás grabando, para que entiendas que el sol se levanta temprano para acariciarte con sus rayos y los pájaros para despertarte con sus cantos que a la vez sirven para acallar tus llantos.
No sufras, porque aún se siente la brisa, no sufras, porque acaba de tocar a mi puerta un señor llamado sonrisa.
martes, 5 de junio de 2007
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